Escenarios20.06.2017
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No habrá alianza Morena-PRD en 2018
Por Raúl Tortolero
Mancera apostará a conservar la Ciudad de México en la dura disputa ante Morena. Allí se inclinará por un Frente Opositor.
Dos de las llamadas "izquierdas" partidistas en México no van a unificarse en 2018. Hay razones muy claras que abonan a que Morena va a ir sin el PRD, en las elecciones para elegir presidente de la República. Las causas van desde las políticas, las ideológicas, las de supervivencia, hasta las económicas.


PRD y Morena son, en realidad, proyectos muy opuestos de país, y partidos con un enfoque muy diferente sobre la concepción de lo que debe ser la política.

López Obrador representa un liderazgo individualista y egocéntrico: él es Morena. Morena es un partido de una sola persona. No hay más. Todos los demás integrantes son satelitales. Nadie en ese partido de reciente formación es indispensable, sino López Obrador. Todos salen sobrando. Menos el iluminado. Por no decir, "el profeta", ante el cual todos deben inclinar la cabeza... Morena es antidemocrático.

En Morena no hay autocrítica. Y mucho menos, críticas a López Obrador por parte de sus miembros. Eso sería motivo de expulsión, de escarnio, de destierro.

Aquellos que desde el PRD trabajan ocultamente para Morena, o que sólo están calculando cómo dar mejor el salto hacia los brazos de Obrador, para obtener la más jugosa ganancia política, están bien identificados. Y a la postre son quienes causarán la autodestrucción de Morena.

Estos morenistas hoy militan en el PRD, pero el día de mañana que se hayan finalmente pasado a Morena, no lo habrán hecho por razones ideológicas, sino porque lejos de luchar por el beneficio ciudadano y el bien común, buscan asegurar su futuro inmediato, amarrar alguna candidatura, beneficiarse en lo personal. Hay muchos ejemplos de esto en todo el país.

Hoy viven bajo el cielo amarillo pero su caja registradora suena al son de Morena; mañana vivirán bajo el cobijo moreno y ya estarán calculando en qué otro espacio será más rentable acomodarse. Eso es Morena. Políticos que calculan su propio bienestar.

Obrador es ingenuo. Piensa que la gente va a tragarse el cuento de que sus militantes son todos muy puros, cuando muchos que se le han ido sumando son sólo viejos priístas. O si no lo son, simplemente en nada son ejemplo de transparencia, combate a la corrupción, ni honestidad.

Morena poco a poco es un Frankenstein político, un monstruo hecho de cadáveres diversos que hoy aspiran a venderse como algo muy novedoso, como un ave que no se salpica al pasar por el pantano, un instituto inmaculado.

Pero no se puede "regenerar" a la Nación reciclando difuntos. Y menos, luego de casos tan reveladores -pero sobre todo icónicos- como el de Eva Cadena, que puso al descubierto la forma en que Morena se hacen las cosas por debajo del agua, y cuando se descubre la transa, Obrador da la espalda y desconoce a quien primero encomiaba públicamente.

Todo para conservar una supuesta blancura y pureza que a todas luces es una mentira.

El PRD, en sus mejores corrientes internas, tiene una idea mucho menos dogmática de país, y ha participado en las reformas estructurales, que tanto sataniza la gente de Obrador. El PRD es una izquierda más realista y cercana a la que existe en el mundo contemporáneo. La izquierda de Obrador, en cambio, es muy parecida a la de Venezuela, por lo que en realidad Morena y PRD son como agua y aceite. Las actitudes dictatoriales del tabasqueño no encuentran espacio ya en el México actual y tolerante.

Otra razón por la que no habrá alianza PRD-Morena es Miguel Ángel Mancera. Su gente asegura que él estará en la boleta del 2018. Que no se va a echar para atrás, dejando colgados a muchos de los entusiastas de su proyecto. Y que se va a lanzar porque se va a lanzar, pese a que sabe que no va a ganar. ¿Entonces para qué sería candidato?

No creo que sea así. Mancera a lo que debe estar apostando es a conservar la Ciudad de México en la dura disputa ante Morena. Mancera no puede solo y el PRD no puede solo. A este propósito se pueden sumar varios partidos. Porque lo que conviene a México en el 2018, tanto para la capital como para la Presidencia, es un Frente Opositor incluyente y plural, pero sin las peligrosas semillas dictatoriales y los chavismos carismáticos de Obrador.

Obrador es también un viejo priísta. No hay que perder de vista esto. Su primer instituto político fue el PRI. Mientras el país era un hervidero de cambios, él militaba por gusto propio en el PRI. No se puede uno fiar de gente con ese perfil. Los perredistas lo saben, y muy bien.
En resumen, al PRD no le conviene políticamente entregarse al extremismo político de Obrador, al autoritarismo, porque es un regreso al pasado. Obrador es un Echeverría con aires de ayatola.

No hay forma de que el PRD haga una coalición electoral con Obrador porque esto sólo significaría subyugarse a sus mandatos. Es algo impensable. Y si eso es en lo electoral, mucho menos podría el PRD integrar un gobierno de coalición con Morena. Obrador es sinónimo de pensamiento monolítico, no admite disidencias. No dialoga con nadie y maltrata a quienes no obedecen sus iluminadas instrucciones.

Cosa de ver cómo en las elecciones recientes del Estado de México, Obrador lanzó "últimatums" al PRD para que declinara por Morena. No sucedió. Alejandra Barrales, dejándose presionar por esos morenistas con máscara amarilla que siguen en el PRD, luego de los resultados habló de unir a las izquierdas en 2018. Pero Obrador rechazó de inmediato esa noción -que no tenía lógica alguna-, tachando al PRD con los calificativos insultantes de siempre. ¿Entonces por qué pidió antes al PRD sumarse a Delfina Gómez en Edomex? No inspira confianza un líder que actúa a partir de caprichos. Obrador sin duda es el máximo factor de división de las izquierdas mexicanas. Nadie debe invitarlo a un Frente Opositor con muchas posibilidades de éxito. Y mucho menos, a un gobierno de coalición que dote de gobernabilidad al país y que consolide grandes acuerdos para cambios a fondo, a operarse en las cámaras legislativas. Obrador, ese destructor de la izquierda en México... 


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¿Una izquierda aliada a la ultra derecha del PAN? ¡Eso sí es ilógico! ¡Eso no es una oposición! ¡La única y verdadera izquierda está en morena!