Análisis12.06.2018
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¿Cuánto tiempo le llevaría a AMLO revertir los magros resultados en obra pública y refinación?
LPOSon los sectores que hunden al resto de la industria. Economistas temen que llevará más tiempo del prometido.

El estancamiento de la industria ha sido uno de los grandes lastres que explican el magro crecimiento económico del país en este sexenio y si uno revisa con cuidado, encuentra a dos principales factores jugando en contra: la baja producción de hidrocarburos y la falta de inversión en infraestructura.

Son datos que uno puede observar del INEGI. El último indicador sobre actividades industriales permite ver, en su desglose, que el estancamiento que mostró en abril -con una variación negativa de 0.45% en el comparativo mensual y de 0.2% en el anual- fue producto principalmente a la caída en la construcción y la industria manufacturera.

Pero con más detalle aún, cuando uno revisa el desglose por subsectores, son alarmantes las caídas en la "Construcción de obras de ingeniería civil" -es decir, la obra pública- de 7.8% en lo que va de 2018 frente al mismo segmento de 2017. Hay que recordar que la baja inversión pública es una de las grandes deudas de este sexenio, además de un reclamo permanente del sector empresarial.

Ya dentro de la industria manufacturera, el otro dato preocupante es el apartado de "Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón" -básicamente la refinación del crudo y la producción de petroquímicos- que en el primer cuatrimestre de 2018 tiene una caída de 28.8%. 

En ninguno de estos dos rubros -construcción y manufacturas- se observa que otros subsectores estén pasando una situación similar. Al contrario, la mayoría refleja crecimientos sólidos. Salvo "Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final" que cayó 11% en el interanual, pero a nivel mensual ya muestra importantes recuperaciones.

No es casualidad que en el discurso electoral de Andrés Manuel López Obrador aparezcan estos dos temas como ejes de campaña: por un lado, la propuesta de construir dos refinerías -y modernizar las existentes-, y por el otro, reorientar el gasto hacia la inversión pública en infraestructura.

Para Carranza, el Gobierno ya no se puede ignorar que el abandono de las refinerías generaron no sólo una crisis en Pemex, sino también malos resultados en los indicadores globales. "Conviene ampliar la capacidad de refinación", señala el experto en energéticos pues así se impulsaría también la inversión pública y se generarían empleos.

La realidad es que año con año, los analistas han visto con preocupación la falta de eficiencia del gasto y preocupa la orientación que haría López Obrador, sobre todo en un escenario tan complejo, con posibilidad de tasas de interés más altas, salarios bajos y una relación comercial con nuestro principal socio comercial tan adversa.

"Para gastar necesitamos dinero. Pero, ¿de dónde vamos a obtenerlo?", se pregunta el economista de la UNAM, Felipe Cruz. "La propuesta de eliminar la corrupción como propuesta es interesante, pero lo que urge es la reconfiguración del gasto público".

Hay que recordar que aproximadamente el 75% del Presupuesto se destina a gasto corriente, mientras que el de capital -que significa inversión- ha quedado muy rezagado bajo el argumento de que podría afectar la inflación.

"No estoy en contra de un aparato burocrático pero el problema grave es esa diferencia: se gasta mucho en mantener el estado y se gasta poco en crear infraestructura", dice el académico de la UNAM, que ve con preocupación esta tendencia desde los ochentas.

Al especialista le preocupan dos aspectos en torno a la propuesta de López Obrador. Por un lado, aparecen las pensiones. Recordó que actualmente representan una fuerte carga para las finanzas públicas y aunque promete bajar salarios a funcionarios, no está seguro que logre compensar la parte de pensiones.

Por otro lado, el costado presupuestal. "Revertir estos indicadores no será tan fácil. Tendrá un presupuesto ajustado con pocas posibilidades de maniobras al inicio de su sexenio, porque el proyecto de 2019 lo armará González Anaya. Será hasta el próximo año, con la propuesta para 2020, que veamos el tipo de diseño de presupuesto que presentará, que no creo que sea base cero, como pretendió esta administración", indicó. 

Quiere decir que recién con un proyecto presupuesto con reorientación total de los gastos en 2020 se podría empezar a activar la inversión pública en infraestructura. No se verían resultados en el corto plazo. Lo mismo con las refinerías, cuya inversión en construcción y modernización se vería al menos en dos o tres años. 


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